Kathy Hirsh-Pasek añade que
la cantidad de tiempo que los niños pasan jugando con sus pares es proporcional al vocabulario que van a manejar a los 5 años. “El juego reduce el estrés infantil y los problemas de comportamiento, a la vez que entrega más motivación para ir al colegio".
Horas dedicadas al juego
EEUU: en 1981 los niños norteamericanos usaban el 40% de su tiempo para jugar, mientras que en 1997 el New York Times informaba que esta cifra había bajado al 25%. Asimismo, el tiempo dedicado al juego en las escuelas, para niños de 4 a 5 años ha bajado del 41% del tiempo de clase, en 1998, al 9% en 2002. “
Se pretende que lo niños sepan datos y nada más, el niño del siglo XXI tiene sólo los hechos en la punta de los dedos, sin embargo para convertirse en ciudadano necesita ser creativo para poder utilizar esos datos y convertirlos en otra cosa.
Otros países, sin embargo, han definido una política respecto al juego como estrategia educativa. En Japón, por ejemplo, el ministerio de educación recomienda expresamente hacer jugar a los niños en el área preescolar. Los profesores son instruidos para actuar simplemente observándolos y guiándolos hacia ciertos objetivos.
El juego proporciona el contexto ideal para la práctica de las habilidades adquiridas, le permite al niño participar en roles sociales y tratar de crear y de resolver problemas complejos que le servirán para hacer frente a tareas desafiantes, lo que es muy importante y genera conocimiento. Los niños con más juegos libres son capaces de reconocer mejor las emociones y de controlarse. La evidencia demuestra la importancia de las capacidades sociales para la aptitud emocional y el crecimiento intelectual.